Entrevista a Jordi Moya, fundador de ILM BCN

Jordi Moya entiende la iluminación como un material constructivo clave en la creación de ambientes e interiores emocionales. Con un largo bagaje profesional, amplios conocimientos técnicos y un inagotable afán por descubrir nuevos lenguajes plásticos, es una figura destacable que ha desarrollado infinidad de proyectos arquitectónicos y que se ha especializado en la iluminación de obras de arte, exposiciones y espacios museográficos.

A pesar de haberte licenciado como ingeniero técnico industrial, has centrado tu carrera profesional en el diseño de iluminación. ¿Para ti el desarrollo de proyectos de iluminación es más ciencia que arte o más arte que ciencia?

Para mi es una equilibrada convivencia entre estas dos disciplinas. Dependiendo del proyecto, la iluminación necesita más de una que de otra, pero de alguna forma siempre están presentes. Con frecuencia defiendo la necesidad de unos estudios específicos de la profesión de lighting designer que incluyan una formación técnica, para conocer cómo se implementan los sistemas de iluminación, pero también una formación artística, para entender los proyectos y poder diseñar los efectos que los potencian. Los diseñadores de iluminación trabajamos con arquitectos, interioristas y escenógrafos. Debemos entender su lenguaje, su visión, las intenciones de sus proyectos. Por eso es necesaria una formación respecto a las propiedades de la luz, los colores, la dispersión cromática, la proporción aurea, la distribución espacial, la percepción visual y muchos otros aspectos. Respondiendo a la pregunta más directamente, es muy aconsejable conocer los dos mundos, ciencia y arte, para poder desarrollar un proyecto lumínico, desde su diseño e implementación al ajuste final.

Jordi Moya, fundador de ILM BCN
Óptica Afflelou

También has recibido formación en escenografía, maquinaria teatral y espacio escénico y has cursado estudios superiores de fotografía. ¿Estas disciplinas son importantes para desarrollar una iluminación creativa?

La cultura está formada por distintos conocimientos de ámbitos muy diferentes y todos ayudan a conocer el mundo y a desarrollar una mayor sensibilidad hacia determinados aspectos. Hablando del tema me viene a la cabeza la frase «la sombra no puede ser una sorpresa». Al principio estudié fotografía y trabajé unos años como fotógrafo, en la época analógica, antes de entrar en el mundo de la iluminación, al que accedí haciendo conciertos musicales. La fotografía me ayudó a saber focalizar mi atención en momentos lumínicos especiales, a abstraer las partes visuales más atractivas de la realidad 360 grados en la que vivimos. Los estudios escenográficos me aportaron el conocimiento de un lenguaje expresivo en el que la luz modela y define un espacio. Me ayudó a incorporar la percepción visual del espectador en mis proyectos. Todos estos conocimientos son los que ayudan a entender los efectos lumínicos y a mí personalmente me sirvieron para «educar el ojo».

Jordi Moya lighting design Lluria
Rectoría Callús

Diseñas proyectos de iluminación de todo tipo, pero desde el año 2000 trabajas como iluminador de exposiciones temporales para diversos centros y museos. ¿A qué se debió esta especialización?

Mi especialización empezó un poco por casualidad. Mi tía, Laura Baringo, diseñaba exposiciones efímeras en Barcelona y se encontraba con problemas a la hora de iluminarlas, por lo que me pidió si podía echarle una mano. En esos momentos yo estaba realizando iluminación escénica en conciertos, en los que mi trabajo era realmente efímero, ya que después de largas horas de desarrollo de concepto, montaje y programación todo finalizaba tras una hora de espectáculo. Así que lo que realmente me atrajo fue el cambio de dimensión temporal, que la iluminación desarrollada tuviera una existencia algo más larga. La alta exigencia de Laura, y mi pasión por descubrir las posibilidades plásticas de las luminarias museográficas, hizo que realizáramos proyectos muy interesantes y que los resultados gustaran allí por donde íbamos pasando. Hasta ese momento la iluminación de exposiciones estaba en manos inexpertas, los electricistas o los montadores acababan poniendo los focos donde les decían. Nadie aportaba un conocimiento técnico o una experiencia al respecto. Tras iluminar varias exposiciones, los centros culturales empezaron a valorar la diferencia, y a pedirnos colaboración en sus proyectos. Esta nueva situación, unida a mi deseo de tener un proyecto propio, me llevaron a especializarme en la iluminación museográfica.

Jordi Moya lighting design Lluria
Edifici Fontana D'Or

¿Cuáles son los aspectos básicos que intervienen en la iluminación de exposiciones temporales?

Resumiendo, los aspectos básicos serian conseguir crear el ambiente deseado por el diseñador y que las obras expuestas se vean bien. Estos dos objetivos se tienen que realizar de forma agradable, es decir, sin deslumbramientos y sin cambios bruscos de ambiente. En exposiciones patrimoniales los requerimientos de los conservadores varían en función del material de la obra y de los criterios de cada uno. Por ponerte un ejemplo, iluminé una exposición de dibujos en la que el propietario pedía hacerlo con 200 luxes, cuando el papel no debe exponerse a más de 50 luxes, y en cambio, en una exposición del Museo Alfons Mucha de Praga en la casa Lis de Salamanca, los conservadores exigieron 35 luxes en la iluminación expositiva y también controlar por debajo de ese nivel la luz nocturna y la luz de vigilancia.

Jordi Moya, fundador de ILM BCN
Exposición Vampiros

¿Desde el año 2000 hasta la actualidad, han cambiado mucho los requerimientos técnicos y las preferencias de los visitantes en cuanto a iluminación?

Los aspectos técnicos han cambiado radicalmente desde que existe la tecnología LED. En el 2000 la iluminación museográfica básicamente utilizaba fuentes de luz de tungsteno, halógenas diversas. Tenían varios inconvenientes: al regular cambiaba la temperatura de color, emitían radiaciones UV e IR que se tenían que filtrar, tenían una vida relativamente corta y no eran muy eficientes. Hoy en día la tecnología LED ha aportado una iluminación mucho más eficiente, sin radiaciones UV ni IR, no varía su temperatura de color cuando las regulas y tienen una larga duración. En cuanto a las preferencias de los visitantes creo que no han cambiado. La iluminación LED nos ha dotado de herramientas mucho más precisas que permiten controlar mejor los ambientes creados y por tanto diseñar espacios más confortables. El público quiere ver bien las obras expuestas, poder leer bien los textos que las acompañan y disfrutar de una agradable visita. Esto creo que siempre será así.

Entrevista a Jordi Moya, fundador de ILM BCN
Exposición Vampiros

Como iluminador, ¿crees que las tiras led son un buen recurso para ser creativo en los proyectos que realizas?

Es una herramienta indiscutible. Desde que existen las tiras led hay una mayor integración de la iluminación en la arquitectura. El poder reseguir las líneas o elementos arquitecturales como puedan ser una escalera, un techo o una valla, traslada el proyecto a otra dimensión. La posibilidad de resaltar la arquitectura sin necesidad de utilizar mástiles y proyectores te permite disfrutarla durante el día en todo su esplendor, con sus juegos plásticos de líneas y volúmenes, y encenderla de noche, sin más, mostrando su poder escenográfico.

Exposición Pixar. Construyendo personajes

¿Cuáles son tus aplicaciones preferidas?

¡Incontables! Verdaderamente son muchas, pero una de las que más me gustan es la de no tener la fuente de luz concentrada en un punto, especialmente en la iluminación de vitrinas o espacios expositivos muy largos con elementos lineales de luz, integrados en la construcción de la propia vitrina o del propio espacio. Al tener la fuente de luz distribuida en una línea, las sombras de los objetos iluminados desaparecen. Es una gran ventaja ya que nos elimina las sombras duras que generaría un proyector puntual. Además, el hecho que las tiras empiecen a disponer de un gran número de accesorios como difusores, ópticas, controles inalámbricos, o versiones flexibles, nos ofrece un nuevo abanico de posibilidades para adaptarnos a nuevos retos. Otra gran aplicación es la que nos ofrece el LED digital, nos proporciona una nueva estética, un nuevo lenguaje, el de la luz dinámica. Se puede dar “vida” a los espacios y hasta transformarlos en pantallas LED. Nuevos mundos que sólo nos proporcionan las tiras LED.